jueves 28 de junio de 2007

Marc Fumaroli y El Estado cultural


Aparece en diferentes medios; le encontramos en SalonKritik, en Európolis de Juan Pedro Quiñonero, le entrevistan en Ojosdepapel, y recientemente en El País. Afirma que la cultura se ha convertido en una ensaladilla rusa, en una pizzería, y que la palabra "cultura" ha perdido su dignidad y su sentido a partir del momento en que todo el mundo la usa de manera tan indiscriminada para designar la cocina, el rock, la moda...


Marc Fumaroli prefiere hablar de artes y no de cultura "que se ha convertido en un término burocrático" (siempre hablando del contexto francés). El autor del libro, "El Estado cultural", se opone a la financiación de las artes con dinero estatal, ya que dándole un buen repaso a la política cultural francesa, afirma que el Estado convierte la cultura en mercancía publicitaria, en propaganda a su servicio. Habla de comercialización publicitaria de la cultura como ocio, y contrapone el modelo de gestión europeo al norteamericano que funciona con dinero privado, lo que permite, según Fumaroli, que el gobierno se mantenga al margen.


Surgen dudas del posicionamiento político de Fumaroli respecto una cultura para tod@s, pero como escribe Bernabé Sarabia en El Cultural:


"Pese a que de una lectura precipitada de El Estado cultural podría deducirse que trata de disminuir la capacidad del Estado francés para incorporar la cultura a todos sus ciudadanos, la intención de Fumaroli es la contraria. Su énfasis en el papel de la educación, su empuje a la hora de promover a los verdaderos artistas o su censura de la televisión francesa muestran a un intelectual cuyo respeto por lo que significa la República es muy evidente".


Me surgen varias preguntas, pero antes quiero saber qué pensaís sobre las formas más adecuadas de financiar las artes. ¿Creeís que la intervención del Estado y sus políticas culturales siempre condicionarán la calidad de las propuestas en su detrimento? ¿Son las cribas de jurados para becas formados por comisarios, críticos, profes de la universidad, artsitas, funcionarios de cultura, etc. una garantía de calidad?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante y polémico tu artículo, yo creo que el Estado (o poder) siempre que interviene, el resultado es detrimento. Dejan que algo llamado arte-cultura-intelecto esté controlado por personas que ejercen de promotores de unos pocos que se hacen pasar por artistas y a la vez crean corrientes y modas controladas y dirigidas a gran escala por el propio Estado.
Pienso que es general, ciertamente donde vaya, el problema parece ser el mismo. Yo he trabajado y trabajo en Sydney y Melbourne, el tema es muy parecido. Si quieres acceder a una beca tienes que estudiar primero lo que se lleva hoy en este mercado del arte y si trabajas con un medido digamos “revolucionario” como -tecnología a cualquier coste –instalaciones absurdas y difíciles de comprender por su vacío de contenido, etc. Tienes por lo menos la mitad de posibilidades más de que te lo concedan.
Un saludo

marta dijo...

Sin financiación pública, ¿en qué lugar queda el arte? ¿En un producto empresarial? No digo que no pueda serlo... Sin becas, ¿qué fórmulas tienen los artistas de buscar financiación para sus proyectos? ¿Capital privado?
No insinúo que unas fórmulas sean mejor que otras... Me gustaría que estas cuestiones incitasen más comentarios... Gracias por el tuyo! No conozco cómo se mueven estos asuntos por Sydney y Melbourne.