Aquí os lo dejo:

Las relaciones entre personas de diferente sexo constituyen el entramado más fuerte de la convivencia en una sociedad. Esas relaciones están adulteradas o mediatizadas por las costumbres, los mitos, los ritos, los intereses, las arbitrariedades y los prejuicios.
Aprender a ser hombre o mujer en una sociedad es una parte importante del proceso de socialización. El problema es que las identidades culturales no se construyen de forma inocente. La mujer ha sido durante siglos claramente perjudicada por las características identitarias que se le han atribuido (de forma perversa y cruel).
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